Con condón entra más suave

Un condón y cero preocupación
Los abuelos no se cansan de repetirlo: “cuando jóvenes no medimos las consecuencias que pueden llegar a tener nuestras acciones” y, a medida que los años pasan en mí, puedo notar lo sabias que son las palabras que provienen de aquellos que han vivido más que nosotros.

Si algo es cierto es que nadie aprende por las experiencias ajenas ni por los consejos de las vivencias de otros y, por mucho que lo deseemos, no podemos proteger a nuestros allegados de la enseñanza que otorga levantarse después de cada caída.

Desde que estamos en la escuela nuestros maestros se empeñan en enseñarnos muchas cosas, comenzando por matemáticas hasta historia, pasando por geografía, moral y ciudadanía, deportes, salud, entre otras. Y es en esta última materia en la que se nos hace énfasis, en nuestro cuerpo, cómo funciona, qué lo puede afectar. La sexualidad y las diferentes infecciones a las que estamos expuestos por practicar sexo sin protección, constituyen el grueso de esa cátedra y no es para menos, debido a la importancia del asunto; sin embargo, y tal vez debido a esa constante información, hemos creado una especie de muro que se ha acostumbrado a ella y no muestra respeto ni se escandaliza por las posibles afecciones que nuestro cuerpo pueda padecer por este mismo tema.

Cada día es más fácil ubicar a los jóvenes en las farmacias adquiriendo preservativos ¿significa que hay más jóvenes teniendo sexo? No, significa que ahora hay más jóvenes protegiéndose a la hora del acto sexual. No estoy de acuerdo con el sexo a temprana edad pero es algo que existe, debemos entender la propiedad de cada individuo sobre su cuerpo y sus acciones siempre que no dañen a un tercero. Si lo van a hacer entonces que por lo menos se protejan de alguna manera.

En algún sitio leí que si naciste entre los años 1980 y 1990 entonces perteneces a la última generación cuerda del planeta. Tal vez quien lo escribió lo hizo en tono jocoso pero creo que no escapa mucho de la realidad.

He visto una constante es los nacidos después de 1990: se inician a temprana edad en las relaciones sexuales, basan su relaciones en el poder adquisitivo y, en consecuencia, sus relaciones sentimentales son efímeras y carentes de profundidad, eso a lo que nosotros los mayores llamamos conexión.

Ya no me resulta extraño enterarme de situaciones en mi grupo de amistades que jamás pensé escuchar: sexo casual sin protección, peleas por personas comprometidas con las que todo el mundo se ha acostado, por sólo mencionar algunos casos. Y no, mis amistades no trabajan en un prostíbulo, es sólo que así está el mundo en estos días.

Otra constante, más patética aún, es la que yo llamo “culpa luego del orgasmo”, parece que allí sí recuerdan de toda la lista con detalles de cada infección de transmisión sexual junto con los síntomas. También parece que todo el mundo ignora que el VIH puede estar en tu organismo por años antes de manifestarse en tus pruebas que siguen dando negativas hasta el día de hoy.

Algo, que desconozco, pasó después de 1990. Tal vez fueron los extraterrestre que vinieron y se llevaron la poca moral que quedaba en el mundo, pero lo que sí es cierto es que la sociedad no es la misma, algunas cosas han cambiado para mejor y otras sólo da vergüenza decirlas. 

Por lo menos este servidor sabe que cuenta con la suficiente información y respeto por su cuerpo como para exponerlo a daños permanentes por unos instantes de placer… y si aún no entiendes el título de esta publicación, tal vez debas leerla otra vez.

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