La historia de los pingüinos pecadores

Hace algún tiempo estaba leyendo en la web una noticia sobre una pareja de pingüinos que no podía procrear de manera natural. Dichas aves se encuentran en un zoológico en China y esta situación ha permitido, tanto a los especialistas como a los cuidadores, la observación del comportamiento de esta peculiar pareja de animales.


Tal vez, hasta el momento, esta historia no te parezca interesante pero sólo sigue leyendo.

Al parecer, la necesidad de ser padres no es solamente de los seres humanos, y más que necesidad es el instinto que nos empuja hacia esa dirección.

Estos pingüinos han caído en el horripilante pecado de intentar robar los huevos y polluelos de las demás parejas, pero no lo han logrado.

Debido a la evolución y al ambiente de clima extremo en la naturaleza de los pingüinos, estos sólo tienen una cría por camada para elevar las probabilidades de supervivencia de la descendencia; pero la vida es tan sabia que a veces comete ‘errores’ para enseñarnos cosas nuevas.

Una de las parejas de pingüinos de ese zoológico logró procrear dos huevos y por ende dos polluelos. El pequeño detalles es que, aunque no se encuentren en las condiciones extremas de su ambiente natural, la pareja abandona a una de las crías para asegurar la supervivencia de al menos uno de sus descendientes.

En ese momento, los especialistas y cuidadores del zoológico, al ver al polluelo en abandono, lo toman y entregan a la primera pareja; sí, aquella imposibilitada para procrear, y estos la reciben como propia: la cuidan, protegen y crían.

Algunas personas creen que los animales son inferiores a los seres humanos en todos los sentidos pero, mientras más los observamos, podemos notar qué tanto nos parecemos, sentimos y padecemos.

Qué pecadoras son estas dos parejas de pingüinos: la primera no aceptó el designio de Dios, él no quiere que tengan hijos para cuidar y dar amor; la segunda lo es por dejar abandonado al resultado de sus acciones.

Pero bueno, ya el polluelo abandonado por sus padres biológicos está bajo las alas -o aletas- de una pareja que le dará todo su amor y lo valorará, aún más, al recordar todo lo que lucharon para conseguirlo; mientras que la otra pareja no le dará mayor importancia ya que la naturaleza les ofrece muchas más oportunidades de procrear… a veces no valoramos lo que tenemos mientras otros luchan por algo que nos parece tan básico y hasta común.

Mientras algunos dan todo por seguro, otros se esfuerzan incansablemente por algo que debería ser fácil. Miremos a nuestro alrededor y determinemos qué tenemos y qué nos falta, y luego pensemos si lo que nos falta es realmente necesario. Así tal vez aprendamos a valorar lo que conseguimos con nuestro trabajo.

Posdata: ¿Les dije que la primera pareja son dos pingüinos machos?

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