Patrones que repetimos en nuestras relaciones

A veces me pongo a pensar en todas aquellas personas que pasan años enamoradas y esperando amor de ése alguien especial que no les corresponde.

Sé que no es algo nuevo o diferente, es más, resulta hasta común esta situación pero ¿alguien se ha detenido a analizar el porqué de ello? Los psicólogos no se cansan de decir que nuestras relaciones sentimentales son el producto de lo que vemos en casa, y que nos enamoramos con respecto a lo que percibimos de la relación de nuestros padres.

Entonces no hay que indagar en la vida del vecino para conocer cómo es su relación de pareja, sólo debemos observar el comportamiento de sus hijos para vislumbrar aquello que muchas veces tratan de disimular frente a la infame sociedad acusadora, y es que las generaciones pasadas siguen acostumbradas a quedarse con la persona que decidieron ‘hacer’ su vida, como una especie de contrato que no se puede romper, incluso si ambos han sido infelices por años.

Hemos visto a muchos de nuestros amigos aferrarse a relaciones tormentosas que no llevan a ningún lugar más que a la constante incomodidad que resulta de los pleitos, muchas veces públicos, en los que los inocentes resultamos involucrados. Con la excusa de un supuesto amor que aguanta todo lo que le venga encima, se quedan estancados en vivencias de pareja que sólo hacen feliz a la señora chismosa y sin oficio de la cuadra, o al amigo envidioso que disfruta de tu miseria.

Está el otro lado de la historia: aquellos que buscan, descalzos en el desierto, su relación perfecta pero cuando encuentran a alguien dispuesto a amar, incluso hasta al peor de sus defectos, se sabotean a sí mismos para seguir con la penuria de sus vidas. Son esa clase de personas que, aparentemente sin saberlo, disfrutan el sufrimiento de estar solteros pero tiemblan cuando se avecina una relación estable en el horizonte.

Mi psicóloga favorita dice que todos, y absolutamente todos, necesitamos terapia. Cada vez que nos enfermamos consultamos con un especialista en el área; pero cuando tenemos problemas de relaciones entonces pensamos que podemos solucionarlos sin ayuda de alguien más.

Pero cómo puede ayudarse a sí mismo alguien que vivió la inestable relación de sus padres, es completamente lógico que repita el patrón de conducta que aprendió en casa y ello le da un futuro oscuro en su vida amorosa. Si nuestros padres, aún odiándose, siguieron juntos ¿qué pudimos aprender de ellos? Sencillo: Debemos estar con alguien aunque nos haga infeliz.

Por eso no culpo a aquellos que mendigan un amor imposible pues no es una carga que decidieron llevar, sino la que heredaron de sus padres.

El amor es extraño y misterioso; mientras te esmeras en llamar a una ventana cerrada tal vez en la casa de al lado te estén esperando con las puertas abiertas.

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